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Merwin Ponce

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My name is Merwin Ponce and I have been working with Talent Management for over a year, learning every day about processes associated with Personnel Selection, Personnel Training, Organization Development and Working Environment. Throughout this year, I have developed competencies as a speaker, dictating talks and lectures about working environment, assertiveness, interpersonal communications, solidarity and teamwork. Companies need to know the qualities and talents of their employees, and they can achieve this goal through the Human Resources personnel. Inside Work with Coffee you’ll find material on Personal Development and HR Management. The website’s main language is Spanish (SPA)

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La polarización política como conflicto cultural: Familias que se dividen por posiciones políticas

Venezuela ha vivido un largo y complejo proceso de desajuste social, caracterizado principalmente por la violencia, cuya consecuencia más visible ha sido el surgimiento y consolidación del fenómeno conocido como polarización política. Este proceso divide al país en bloques aparentemente irreconciliables, dificultando la convivencia social, incluyendo dificultades en las relaciones interpersonales, familiares, laborales y de amistad

 

El ascenso de Hugo Chávez a la presidencia de la república  significó efectivamente la entrada de la nación venezolana en un tipo de confrontación política de altísima intensidad, tan amenazada por la violencia que requirió de la instalación de misiones y organismos internacionales como el Centro Carter y la Organización de Estados Americanos (OEA), así como la creación del llamado Grupo de Países Amigos, en calidad de mediadores para impedir la resolución armada del conflicto.

La oposición por su parte, aunque resulta más exacto decir, las diversas modalidades de oposición, ya que ésta no es homogénea en su organización, ha oscilado entre el uso de vías insurreccionales. Bajo una conducción atípica y la alianza coyuntural de los dueños de los grandes medios, especialmente de las televisoras; en calidad de dirigente del movimiento, la acción opositora que comenzó en una escala muy pequeña y terminó convirtiéndose en un inmenso movimiento de masas no partidistas se concentró durante casi 4 años en la meta única y recurrente de lograr la salida inmediata del presidente Chávez de la primera magistratura sin discriminar, en muchos casos, el tipo de vía o recursos al cual apelar.

En ese proceso los medios de comunicación, tanto los privados como los del Estado, terminaron sustituyendo el papel tradicional de “intelectual orgánico”, dejaron de ser “narradores del conflicto político” para convertirse en miembros activos de la contienda, creando así situaciones absolutamente novedosas sin referencia en la vida política nacional, que vinieron a reforzar aún más la emocionalidad e irracionalidad del conflicto.

Todo lo que se ha vivido desde entonces es un estado de conflictividad permanente y naturalización de la violencia política que ha significado el secuestro de nuestros temas cotidianos de conversación, incluyendo los espacios más neutros políticamente hablando como lo son la intimidad y la amistad. El venezolano se ha visto envuelto en una sociedad condicionada al  monotemático debate político, que obliga a familias y amistades, a poner reglas de juego en las que se prohíbe el tema político de manera irrestricta para poder garantizar la armonía.

Es aquí donde Tulio Hernández, autor de la publicación “La polarización política” describe “Pero donde la polarización llega a hacerse más patética es en la dificultad que tienen los venezolanos para lograr acuerdos mínimos en las explicaciones sobre lo que está ocurriendo”. En un país donde el interés público tiene por lo menos más de dos, e incluso tres o más versiones radicalmente contrapuestas, se hace evidente la siguiente formulación ¿Cómo llegamos a esto?

En Venezuela, con la escasa reproducción de información por parte de los medios de comunicación, se ha llegado a entender que todo aquel que difunde una noticia está diciendo la verdad porque decir mentira sería un comportamiento reprochable, aquel que miente habitualmente se considera poco fiable. En Venezuela se ha instaurado el hábito de ignorar la verdad y mentirse los unos a los otros porque es mucho más fácil vengarse de aquel que miente primero, mintiéndole a su vez. ¿Confuso? – El resultado de esto es la fracturación del grupo social, se ven cada día en las calles más conflictos, asaltos y desconfianza, a tal punto que se ha llegado como medida preventiva a la reclusión en casa porque la calle se ha vuelto tan insegura que solo queda un todo contra todos, cualquiera te puede hacer daño. 

La forma en que transita la información sobre la agenda política en la sociedad venezolana parece fluctuar entre lo reactivo y lo puritano, una sociedad en el que reina lo falso. El discurso político tiene dispuesto ente sus objetivos suprimir al otro y autoconsiderarse digno de sobrevivir, considerar que lo que se dice desde mi posición es verdadero y justo de promover como extensible en el tiempo, mientras lo que dice el otro es una mentira.

El  mundo se reduce, o al menos el mundo de la comunicación, a dos tipos de actores: nosotros y los otros. A los primeros se les atribuye cualidades encomiables y a los segundos características reprochables. Para el pro-gobierno sus opositores son aquellos obtusos, que no son capaces de comprender el sentido de su propuesta política y que, en lugar de eso, prefieren desprestigiar y tomar acciones como la huelga y el terrorismo. Por su parte, para el anti-gobierno o la oposición las propuestas del gobierno son intentos epopéyicos y heroicos que no llegarán  a nada. Se ponen en la posición de no ser violentos porque nadie los ha visto ejecutando acciones violentas, entonces eso deja al otro (pro-gobierno) como el palmariamente violento. El panorama social actual bien podría ser, en un intento metafórico, una anfisbena psicopolítica, en la que gobierno y oposición tienen un solo cuerpo pero dos cabezas, y cada una por su lado reclama para sí el cuerpo, que como ya debieron haber concluido, no es otra cosa que el país.


Si algo se define desde el oficialismo no puede ser comprendido como tal desde la oposición, y viceversa. Nadie está dispuesto a decir no me parece, pero a ellos les parece; hay que entenderse, en cambio, cualquiera está presto a afirmar no me parece que el parecer del Otro deba existir. La conveniencia democrática es más que una dificultad. Como resultado, se opta por defender las bases ideológicas del acuerdo, convirtiendo al venezolano en fanático de la verdad y cortadores de lengua de cualquiera que mienta.

Hoy en Venezuela el llamado pensamiento único se está extinguiendo ¿Qué sería de nosotros sí, más allá de la histeria militante, cada uno pudiera decir lo que quisiera con la más pura franqueza, con la cordial bienvenida y con toda observación critica sincera del adversario?

Caracas muerde, una ciudad pequeña con una alta victimización

La delincuencia se ha convertido en uno de los problemas más importantes para la ciudadanía, y en consecuencia, también para las instituciones a cargo de la prevención y el control del delito. Actualmente existe una carencia de cultura de denuncia en Latino América. En bien conocido por los venezolanos esa desconfianza hacia  la forma de actuar por parte de las autoridades. Esto ha traído como consecuencia la negación por parte de muchos a formalizar el proceso.

Los funcionarios nos recuerdan a diario que sin la denuncia no hay delito y que la responsabilidad no sólo recae sobre ellos sino que es compartida. En lo que va de año he sido víctima de la delincuencia en cuatro ocasiones (dos seguidas, la primera semana de enero). La primera oportunidad, fui asaltado a cuadras de mi casa por dos sujetos armados. La segunda ocasión fue en una unidad de trasporte. La tercera, fue recorriendo La feria internacional del libro celebrada en Los Museos, fui interceptado por dos hombres que con puñales y voces temerarias, restregándome su experiencia en el área, me asaltaron en plena calle.  La cuarta, saliendo del metro en pleno anden de la estación La Hoyada. 

¿Por qué nunca he ido a presentar una denuncia? La tercera vez que fui asaltado, terminé ensangrentado por las agresiones de los rufianes. Estando muy cerca de un módulo policial, decidí caminar hasta el parque Los Caobos para reportar el hecho delictivo, puesto que los asaltantes provenían de los vendedores que suelen estar cerca de la calle saliendo de la estación Bellas Artes. Para mi sorpresa un funcionario de la policía nacional, entre un vaso de refresco y una tostada, sale a recibirme y escuchar el porqué de mi condición. Tenía la camisa no solo ensangrentada sino también echa harapos. Recuerdo haberle relatado toda la historia y con lágrimas de impotencia haber sido capaz de terminarla, le exigí hacer algo al respecto. - Es tu trabajo, me aventure a decirle.  El funcionario haciendo un ademan, me dijo –Lo siento, no puedo hacer nada, no puedo dejar el módulo sólo. Salí corriendo del sitio, incluso más molesto de lo que había llegado, pensando –Porqué tuve que hacer esto, como si pasar el susto no fuera suficiente y el mal rato de que me robaran a plena luz, también tenía que perder el tiempo con el policía. Eso nunca llega a ningún lado. Que me hacía diferente de todas las personas que, previamente, habían denunciado a esos malandrines, se la pasaban todos los días en los alrededores de Los Museos ¿y qué ha pasado? ¡NADA!, siguen robando.

Al llegar a mi casa, mi tío (funcionario de polichacao) me exigió ir a procesar la denuncia, recuerdo que me dijo algo así La gente debe poner las denuncias, la responsabilidad no es solo de uno, es de cada lado. Si tú que sales afectado prefieres dejarlo así, yo no haré nada al respecto.

De acuerdo con la ONU la mayoría de las personas víctimas de delitos no los denuncian. Al investigar sobre las estadísticas policiales, las cuales por experiencia previa, no han sido gratas en cuanto a la información que proporcionan y el método de obtención de esta; tienen una serie de sesgos ligados al interés de la autoridad por presentar cifras satisfactorias para la población, sobre todo en tiempo electorales donde los indicies de delincuencia suelen ser muy bajos. Además, suelen padecer limitantes relaciones con la sobre-representación de algunos delitos, es decir, delitos que no son conocidos por las autoridades y, en consecuencia, tampoco continúan su camino hacia el proceso penal.

El problema es que el organismo al que le corresponde recibir las denuncias para sistematizarlas e iniciar el proceso penal es el Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (CICPC), pero los que solemos ver en las calles son la Policía Nacional Bolivariana y las policías municipales, los cuales tienen un carácter preventivo, destacándose como instituciones colaborativas. Solamente en Caracas contamos con nueve subdelegaciones del CICPC y sí, una de ellas en la que se encuentra frente al Registro Principal (el cual sufrió una ola de robo de títulos). También hay divisiones que atienden delitos específicos como robo de vehículos, homicidios, secuestros, etc.

El proceso podría durar entre 20 o 30 minutos, dependiendo del estado de la persona y del hecho delictivo. Esto es lo que se puede tardar en  narrar los sucesos. Pero al parecer llegan entre 30 y 40 personas a las instalaciones del CICPC por lo que no pueden atender a tal cantidad de personas.  Recuerdo que mi tío solía comentarme que es muy fácil culpar al funcionario, si no hay denuncia, el delito nunca fue cometido y en consecuencia se procede a soltar al delincuente (esto contando con que lo atrapen). Decía que la gente es cómplice de su propia situación porque ayuda a que ese delincuente vuelva a la calle sin algún antecedente registrado.

Se podrían conjugar muchas opciones:  temor, desconfianza en el sistema, decepción a la respuesta de las instituciones, experiencias pasadas, los tramites que amerita hacer una denuncia o simplemente creer que todos ese proceso no llegará a solventar el delito.  Si no se informan los sucesos delictivos es posible que no ocurran represalias negativas hacia la víctima. Lo que en Venezuela es entendido  popularmente como sapear. Por las mentes de las víctimas no pasa otra cosa que pensar en las consecuencias que esto puede acarrear, los delincuentes los pueden conocer, saben dónde viven, saben quiénes son. Resultando ser este miedo la primera pared para no hacer una denuncia.

Al finalizar la travesía, todo se traduce en una pérdida de tiempo, gestión y dinero que uno como venezolano no está dispuesto a gastar. Aunado a esto, el resultado insatisfactorio de las gestiones así como las diversas acciones delictuales sin castigo son elementos que impiden que denunciemos estos actos.

Lo que nos trae al comentario de mi tío Somos los culpables de que muchos malandrines estén en la calle, pero también es cierto que la falta de fe en las autoridades y en el sistema carcelario en general,  es una factor importante a la hora de denunciar el crimen en Venezuela.  

¿Yo, tú..., nosotros, vosotros?... De las identidades sociales y la percepción de felicidad del venezolano.

Vista internacionalmente Venezuela es un país del tercer mundo, incluso con las grandes oportunidades que nos brindan la naturaleza y la geografía. Somos un país con mucho potencial, pero al parecer ese potencial viene acompañado de muy precarias realidades, pues seguimos figurando en listas negativas que nos hacen cada vez más lejos de ser considerados como uno de los países más felices aunque figuremos positivamente en los rankings de felicidad mundial. ¿Cómo se explica esto?

Según el Reporte Mundial de Felicidad elaborado por John Helliwell de la Universidad de British Columbia y Richard Layard de la London School of Economics, la “ciencia de la felicidad” permite entender lo que definen como calidad de vida. “Países con un capital institucional y social fuerte no sólo apoyan un bienestar mejor, sino que son más resistentes a crisis económicas y sociales”. Pero en el caso de Venezuela se ha evidenciado que no existe un capital institucional fuerte, entonces ¿qué hace que el venezolano resista tanto las crisis y se muestre como un ciudadano feliz?

- El ser humano no es un ente pasivo o estático, estamos dotados de una lógica superior, pensamos, producimos y nos comunicamos como ninguna otra especie en el planeta. Constantemente hacemos observaciones, comentamos, confeccionamos filosofías las cuales tienen una influencia decisiva sobre nuestras escogencias, nuestras decisiones y actitudes. Todo este accionar configuran formas de aprehender y entender las cosas que nos rodean y así poder resolver los rompecabezas comunes sobre nuestros origines. El ser humano es en sí mismo un productor de informaciones y significados. Crecemos y nos educamos en un contexto familiar y socio-cultural en el que tradiciones, valores y creencias son adquiridos y reproducidos de generación en generación.  Es así como la percepción de que somos El mejor país del mundo se ha objetivado en cada una de nuestras generaciones.

Desde muy jóvenes aprendemos a discriminar entre los diferentes grupos sociales, aprendemos que pertenecemos  a uno o más grupos específicos, así como el significado emocional y valorativo que esto tiene para ellos. Pertenecer a un grupo determinado, propiciaría en el individuo una identidad social que deriva de la evaluación positiva de sus atributos en comparación con otros grupos: los individuos tendrían la necesidad de auto-evaluarse positivamente respecto de otros. Los venezolanos hemos aprendido a diferenciarnos a partir de la sociedad externa, siempre buscamos hacia afuera, porque fuera de nuestras fronteras están las causas y, las soluciones las encontramos en los demás, no en nosotros mismos. La culpa nunca es asumida como algo individual, esperamos siempre que otro venga y nos saque del rollo en que nos hemos metido. Esto se configura en una baja autoestima y un obstáculo para nuestro desarrollo  individual y grupal. Sin embargo, a pesar de esta baja autoestima al diferenciarnos de esa sociedad externa lo hacemos desde valoraciones positivas: Somos el país de las mujeres más bellas, el país más feliz del mundo, somos el país con los paisajes más hermosos. 


Hemos sido educados para adaptarnos, pensamos en Venezuela como un país en el que no se le puede decir la verdad cruda a sus habitantes, sobre todo noticias que no son buenas, porque hemos sido criados para no procesar esta información. Hemos crecido como un Pueblo que en el fondo, debe ser protegido. Un pueblo así solo está en condiciones de ser gobernado por alguien que decida por él. Son estas ansias de poder las que motivan a la sociedad venezolana. Nos impulsan los deseos de ser más que los demás, de controlar otras personas, de manipularlas, de influenciarlas. Exigimos obediencia y disfrutamos con el temor o el respeto que le profesan los demás, la conocida soberbia del venezolano cuando viaja al extranjero. Nos fijamos metas cortas, poco realistas, poco retadoras, disfrutamos de lo fácil, de lo que no implica mucho esfuerzo, no nos exigimos a nosotros mismos, vanagloriamos al que es vivo y no al que lucha por las cosas que quiere.

No podemos configurarnos como el país más feliz o más triste, porque la situación social, política, económica (resumidas en crisis) no nos permite deprimirnos. ¿Cómo un venezolano que está en la punta de un cerro puede deprimirse si cuando repara en su cansancio le llega un mensaje para comprar leche en una cola del centro?  ¿Cómo una madre soltera puede deprimirse cuando el sonido de la tubería le indica que viene el agua y debe salir corriendo a buscar los envases para almacenarla y lavar toda la ropa posible? ¿Cómo puede un estudiante deprimirse cuando debe pararse a las 4:00 am para tomar el metro y poder llegar a tiempo a su clase?

 – No tenemos tiempo para deprimirnos y ese estado aparente de felicidad se traduce en un estado de adaptabilidad. Salimos adelante como podemos porque no podemos darnos el lujo con esta situación de crisis de sentarnos a reparar y reflexionar qué hicimos mal y como nos sentimos con eso.

¿Qué opinas de este tema? - Apuntalo en los comentarios

Lo que deberías saber sobre el control de cambio


CONTROL DE CAMBIO Y DEVALUACIÓN

El control de cambio significa tomar la moneda del país y prohibir el intercambio de ésta por otras monedas, vamos a verlo con un ejemplo, los argentinos pueden cambiar sus pesos por dólares, cierto, pero cuando un dictador implanta le medida de control cambiario, estos ya no podrán hacerlo. Los pesos argentinos no servirán de nada en ningún otro país o cualquier parte del mundo porque ningún otro país los aceptara, por lo que en Argentina no se pondrán encontrar dolares, al menos de forma legal.

Cuando se ejecuta el control de cambio se engaña a la población diciéndoles que la intención es evitar la fuga de capital. Es decir, que es una medida necesaria porque algunos empresarios ricos hacen negocios en el país y después cambian el dinero a otras monedas y se llevan el dinero al extranjero dejando pobreza a su paso. Con esta medida el gobierno promete a los ciudadanos cuidar del bienestar de la nación.

En realidad el objetivo es otro.

Una vez más el interés que se está protegiendo es el de la persona que está en el poder. Cuando se impone un control de cambio se genera casi automáticamente un mercado negro de monedas. Ocurre porque aunque sea ilegal eso no significa que los ciudadanos van a abandonar su deseo de intercambiar la moneda. Es lo mismo que ocurre con leyes de prohibición de alcohol, por ejemplo. La gente sigue consumiendo alcohol aunque para eso tengan que comprarlo diez veces más caro y de forma ilegal.

De esta manera el dólar se cotiza a dos precios diferentes: el precio del dólar oficial que es el supuesto valor que tiene la moneda nacional relativo al dólar, y un segundo precio que es lo que la gente está dispuesta a pagar por él. Como el gobierno es el único que tiene acceso libre al dólar hace negocios ilegales en los que multiplica el dinero que tiene a su disposición. La inflación en Venezuela es alta y el gobierno devalúa la moneda constantemente por lo que concluyes que si quieres ahorrar y que tu dinero valga algo el año que viene es mejor hacerlo en una moneda más estable como el dólar. Así, al final de cada mes cambias el dinero que has podido ahorrar a dólares. Ahora imagina que el gobierno te prohíbe comprar dólares y devalúa la moneda de forma dramática, tan dramática que en pocos meses una lata de Coca Cola que hoy valía 20 bolívares  pasa a valer 60 (no es un ejemplo exagerado esto pasa en Venezuela). No puedes hacer nada. Pero un funcionario del gobierno que tiene acceso a dólares de manera legal ofrece venderte algunos dólares bajo cuerda. Naturalmente no te los va a vender al precio legal, eso no tendría sentido para él que se está arriesgando, te lo venderá 3 veces más caro. Tú sacas cuentas y decides que merece la pena, después de todo al ritmo que se está devaluando el bolívar tu dinero valdrá mucho menos que un tercio de lo que vale hoy. Así que aceptas. Tú te llevas los dólares a tu casa, y el funcionario se lleva el equivalente a 3 veces el valor de los dólares que te vendió en bolívares. Cuando llega a su oficina al día siguiente efectúa otra compra legal de dólares al precio oficial, pero esta vez, con el dinero que le diste, puede comprar 3 veces más. Si logra vender esos dólares a 3 veces su precio, podrá multiplicar por 9 el dinero. Y así sucesivamente. Con el control de cambio el gobierno usa al país como si fuera una bicicleta económica, como si fuera un casino gigantesco.

Pero el control de cambio no es solamente un atractivo mecanismo de corrupción sin límites, lo más peligroso del control de cambio es que tiene una segunda intención de tipo dictatorial. Cuando prohíbes a la ciudadanía cambiar su dinero a otras monedas y además la devalúas nadie puede ahorrar. Nadie puede construir nada porque construir es algo que se hace a largo plazo pero lo que cobran hoy no valdrá nada mañana. Así que la población tiene que vivir al día. Lo que cobran hoy lo usan hoy. Nadie tiene la capacidad de formar una empresa, o de acumular dinero. Es, en efecto, una medida de tipo comunista. En lugar de abolir la propiedad privada y pagarle a la gente en estampitas, con la suma entre el control de cambio y la devaluación no hace falta poner estampitas porque el dinero mismo del país queda transformado en billetes de Monopoly, en estampitas, que no valen nada fuera del país y que no se pueden acumular.

El control de cambio además funciona como una muralla invisible en la frontera del país. Si nadie acepta tu dinero afuera, ¿cómo vas a salir? Da igual que no hayan tanques, no hacen falta. Basta con controlar tu bolsillo. El control de cambio y la devaluación forman una tenaza terrible que exprime hasta el último céntimo al país y lo transforma en un espectro de lo que antiguamente fue.

SOBRE LOS SISTEMAS DE CONTROL 

Ahora, ya que hemos entendido de que va el control de cambio; Hay personas, páginas y demás asociaciones que hacen los cálculos varias veces al días ( si, es necesario hacerlo), calculan el precio del dólar al dólar negro, a partir de varias estadísticas, esto no es sacado de la imaginación de alguien que quiere vernos llorar todos los días por ser más pobres a las 8am cuando vemos la actualización de la página y nos damos cuenta de que, en comparación con el día anterior, es mejor no dormir. Algunas de estas son:

        DólarToday: El trabajo de estos en el de realizar los cálculos a partir del valor que tiene el dólar por peso colombiano, para lo cual se basan en estadísticas de Cúcuta, y luego dividen este valor por lo que vale un bolívar por peso colombiano.

     El dólar implícito: Es calculado a partir de las estadísticas suministradas por el Banco Central de Venezuela, donde se hace énfasis en la liquidez, es decir, la calidad de los activos del BCV, así como el oro, el proceso busca en sí, convertir este oro en dinero sin que pierda valor monetario; Estos datos son dividas con las reservas internacionales del país, la cuales a su vez se subdividen entre otras entidades, dólares de PDVSA y los dólares que entran como producto de ingreso (visitantes y turistas), estos últimamente son publicados por el BCV a diario, así llegan al número final del implícitico.

SIMADI: En un nuevo sistema cambiario el cual calculará el precio del dólar en función del BCV, los cuales se venderán de acuerdo a las políticas del sistema.

        Dólar-Efectivo: Al igual que el dólartoday, se utiliza mediante el precio del dólar por peso en Cúcuta (de manera informal), este es pasado a bolívares.

Hace algunas semanas me encontraba en el cafetín hablando con un profesor acerca de la angustia cotidiana de los venezolanos, que no solo es la inseguridad y ahora, la escasez. Como un es consecuencia de la otra, se genera ansiedad al saber todo el proceso que se debe cumplir para poder meter la carpeta para el cupo electrónico o para el viajero, para intentar sacar los requisitos del SICAD, y aún más los de SICADI, ya que a pesar de ser pocos, no todos poseen negocios y por lo tanto no todos pueden declarar impuestos sobre la renta, bueno como seguía, el estar pendiente constantemente de como sube el dólar paralelo genera este estados de ansiedad generalizada. Todos los días nos comparamos (en términos económicos) con la salida del precio del dólar paralelo del día anterior, encontrando de esta forma, que somos más pobres en comparación con el día anterior.

No es un secreto que el aumento del dólar paralelo es una consecuencia del nuevo SIMADI, recuerden que al establecer un nuevo control de cambio se generará automáticamente un nuevo sistema (mercado negro) paralelo; la cuestión radica en que el venezolano y su lema “no podemos estar peor” ha sido uno de los factores con los que escudarse cuando el pasado 5 de febrero el dólar cotiza en unos 200 bolívares, por ahí el 5 de marzo, que fue la última vez que este servidor reviso, cotizaba en 264 Bsf. Acercándose a la temerosa cifra de 300.

Debido a la poca oferta, la cantidad de dólares que está actualmente ofreciendo SIMADI no es suficiente para todas aquellas personas que se interesan en la compra-venta de este. Mientras más personas tengan la disponibilidad de conseguir dólares se deberá generar entonces más cantidad de estos, lo que es evidente para todos menos para los “especialistas” del gobierno. Cuando esto ocurre, la opción más lógica es que el precio del dólar paralelo aumente conforme a la demanda que se genere. Por su parte CENCOEX y SICAD están dejando de funcionar (alguna vez lo hicieron) esto implica otra salida de divisas de forma legal, haciendo que, aumente el precio del dólar paralelo. En cuanto a SIMADI, el hecho de que el BCV tenga asi todo el control del sistema y por ende del proceso para acceder a los dólares, es solo una estrategia para frenar cada una de las transacciones que se desean realizar y la falta de comunicación entre los bancos no mejora la situación. En conclusión, aquellas personas que poseen dólares han hecho público su opinión acerca de SIMADI para no perder el poco capital que se encuentra disponible, esto implica que el nuevo sistema del gobierno será dejado a un lado generando así otra salida innecesaria de divisas. 



EVOLUCIÓN DEL DOLAR

Si les comento que algún punto de la historia el dólar cotizaba en 4,30 pensarían que mis capacidades mentales han decaído, pero es cierto; para el año 2012 el dólar oficial se encontraba en esta cifra, para este cualquier persona con acceso a los dólares podía realizar viajes y compras electrónicas con toda la comodidad que te pueda dar un sistema de cambio, aunque para finales del 2012 esta cifra culmina en 17,23. Iniciando el año 2013 y con la cifra del dólar oficial a 17,83 comprar un dólar sonaba como una aventura arriesgada, por costoso que parecía, sin embargo los venezolanos aún podían hacer uso de su sueldo mínimo para mantenerse dignamente asociando cantidad de productos comprados con el bienestar económico del país. Ya para este año podrías comprar ropa de marca en tiendas consideradas fancy y viajar dentro de los limites Latinoamericanos, como no, mucha felicidad decían. Como el golpe no se hacía sentir para que generar un problema mayor si aún podemos ir a Panamá, llenar una maleta de miles de cosas e intentar pasarlas por el aeropuerto. Es así cuando, en este mismo año, el dólar cotiza en unos temibles 62,21 Bs. Quizás en este momento comenzaron las quejas y las sospechas de la cifra innombrable “100” la locura llegar a esta cifra, pero mientras aún pueda comprar un teléfono de última generación, no importa si el envío tarda 6 meses al dólar en 62,21 todavía puedo.  

Entramos en el año 2014, en donde el dólar paralelo subía sin control alguno, iniciando el año con el modesto precio de 66,16 Bs y mes a mes la preocupación de los venezolanos prendaba de un hilo, las subidas y bajadas del dólar paralelo aceleraban nuestros corazones, nuestros bolsillos y nuestra capacidad para pensar que todo puede mejorar; comenzamos a comprar desesperadamente el dólar al precio del dólar negro, se hicieron comunes las estafas, los dólares falsos, las supuestas trasferencias, los robos de dólares en efectivo, los comunes viajes a Cúcuta. El dólar paralelo llega entonces a la temible cifra, a esa de tres dígitos, los temibles 100 Bs pero como para no entrar en pánico, aumenta sin control alguno hasta llegar a 14, 43 Bs; aún pensábamos que la patria no era suficiente y podríamos con la cesta básica, con un poco del sueldo y las utilidades planeabas el viaje a Margarita o Mérida, con lo que quedaba resolvías las navidades. En el 2015, la incertidumbre nos llenó el año nuevo, el desconocimiento de cómo iba a parar el dólar llenaba la mente de los venezolanos, eso y las colas tan extrañas que hacían las persona, ¿que buscarían? Café, azúcar, papel, leche o arroz. El BCV se pronuncia la segunda semana de enero y fue en ese instante cuando la desesperación y el sentimiento ya marcado de escasez nos alcanza, la llegada del SIMADI solo era un indicador de lo terrible que estaba la situación, pero aún así seguíamos siendo optimistas, contando cuantos sueldos deberíamos ahorrar para llegar a la suma de 300 dólares en SIMADI si el dólar y la demanda se mantenían bajo los 150 Bsf. A Principios de enero teníamos el dólar en 183,06 pero al termino de febrero llega a la temida cifra de 200,05 Bsf. Ya para la fecha su querido servidor entró en un estado desamparo aprendido, el abrir una página para saber cómo está el dólar me genera tanta ansiedad como salir todos los días a la calle y esperar al malandro designado para que me mate por tener un teléfono de última generación. Si pensábamos que no podríamos estar pero, la suma de 300 Bsf. Te debe parecer ridícula, mientras tanto la realidad nos abofetea la cara o el bolsillo y nos obliga los jóvenes venezolanos a tomar decisiones sobre nuestro futuro en un país en el que el sueldo mínimo se va en pasaje y los panoramas de la economía no parecen vislumbrar un futuro prometedor. 





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