En ese proceso los medios de comunicación, tanto los privados como los del Estado, terminaron sustituyendo el papel tradicional de “intelectual orgánico”, dejaron de ser “narradores del conflicto político” para convertirse en miembros activos de la contienda, creando así situaciones absolutamente novedosas sin referencia en la vida política nacional, que vinieron a reforzar aún más la emocionalidad e irracionalidad del conflicto.
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Venezuela ha vivido un largo y
complejo proceso de desajuste social, caracterizado principalmente por la
violencia, cuya consecuencia más visible ha sido el surgimiento y consolidación
del fenómeno conocido como polarización política. Este proceso divide al país
en bloques aparentemente irreconciliables, dificultando la convivencia social,
incluyendo dificultades en las relaciones interpersonales, familiares,
laborales y de amistad
El ascenso de Hugo Chávez a la
presidencia de la república significó
efectivamente la entrada de la nación venezolana en un tipo de confrontación
política de altísima intensidad, tan amenazada por la violencia que requirió de
la instalación de misiones y organismos internacionales
como el Centro Carter y la Organización de Estados Americanos (OEA), así como
la creación del llamado Grupo de Países Amigos, en calidad de mediadores para
impedir la resolución armada del conflicto.
La oposición por su parte, aunque
resulta más exacto decir, las diversas modalidades de oposición, ya que ésta no
es homogénea en su organización, ha oscilado entre el uso de vías insurreccionales. Bajo una conducción atípica y la alianza coyuntural de los
dueños de los grandes medios, especialmente de las televisoras; en calidad de
dirigente del movimiento, la acción opositora que comenzó en una escala muy
pequeña y terminó convirtiéndose en un inmenso movimiento de masas no
partidistas se concentró durante casi 4 años en la meta única y recurrente de
lograr la salida inmediata del presidente Chávez de la primera magistratura sin
discriminar, en muchos casos, el tipo de vía o recursos al cual apelar.
En ese proceso los medios de comunicación, tanto los privados como los del Estado, terminaron sustituyendo el papel tradicional de “intelectual orgánico”, dejaron de ser “narradores del conflicto político” para convertirse en miembros activos de la contienda, creando así situaciones absolutamente novedosas sin referencia en la vida política nacional, que vinieron a reforzar aún más la emocionalidad e irracionalidad del conflicto.
Todo lo que se ha vivido desde
entonces es un estado de conflictividad permanente y naturalización de la
violencia política que ha significado el secuestro de nuestros temas cotidianos
de conversación, incluyendo los espacios más neutros políticamente hablando
como lo son la intimidad y la amistad. El venezolano se ha visto envuelto en
una sociedad condicionada al
monotemático debate político, que obliga a familias y amistades, a poner
reglas de juego en las que se prohíbe el tema político de manera irrestricta
para poder garantizar la armonía.
Es aquí donde Tulio Hernández,
autor de la publicación “La polarización política” describe “Pero donde la
polarización llega a hacerse más patética es en la dificultad que tienen los
venezolanos para lograr acuerdos mínimos en las explicaciones sobre lo que está
ocurriendo”. En un país donde el interés público tiene por lo menos más de dos, e incluso tres
o más versiones radicalmente contrapuestas, se hace evidente la siguiente
formulación ¿Cómo llegamos a esto?
En Venezuela, con la escasa
reproducción de información por parte de los medios de comunicación, se ha
llegado a entender que todo aquel que difunde una noticia está diciendo la
verdad porque decir mentira sería un comportamiento reprochable, aquel que
miente habitualmente se considera poco fiable. En Venezuela se ha instaurado el
hábito de ignorar la verdad y mentirse
los unos a los otros porque es mucho más fácil vengarse de aquel que miente
primero, mintiéndole a su vez. ¿Confuso? – El resultado de esto es la
fracturación del grupo social, se ven cada día en las calles más conflictos,
asaltos y desconfianza, a tal punto que
se ha llegado como medida preventiva a la reclusión en casa porque la calle se
ha vuelto tan insegura que solo queda un todo contra todos, cualquiera te puede
hacer daño.
La forma en que transita la
información sobre la agenda política en la sociedad venezolana parece fluctuar
entre lo reactivo y lo puritano, una sociedad en el que reina lo falso. El
discurso político tiene dispuesto ente sus objetivos suprimir al otro y
autoconsiderarse digno de sobrevivir, considerar que lo que se dice desde mi posición es verdadero y justo de
promover como extensible en el tiempo, mientras lo que dice el otro es una
mentira.
El mundo se reduce, o al menos el mundo de la
comunicación, a dos tipos de actores: nosotros y los otros. A los primeros se
les atribuye cualidades encomiables y a los segundos características
reprochables. Para el pro-gobierno sus opositores son aquellos obtusos, que no
son capaces de comprender el sentido de su propuesta política y que, en lugar
de eso, prefieren desprestigiar y tomar acciones como la huelga y el
terrorismo. Por su parte, para el anti-gobierno o la oposición las propuestas
del gobierno son intentos epopéyicos y heroicos que no llegarán a nada. Se ponen en la posición de no ser
violentos porque nadie los ha visto ejecutando acciones violentas, entonces eso
deja al otro (pro-gobierno) como el palmariamente violento. El panorama social
actual bien podría ser, en un intento metafórico, una anfisbena psicopolítica,
en la que gobierno y oposición tienen un solo cuerpo pero dos cabezas, y cada
una por su lado reclama para sí el cuerpo, que como ya debieron haber
concluido, no es otra cosa que el país.
Si algo se define desde el
oficialismo no puede ser comprendido como tal desde la oposición, y viceversa. Nadie
está dispuesto a decir no me parece, pero
a ellos les parece; hay que entenderse, en cambio, cualquiera está presto a
afirmar no me parece que el parecer del
Otro deba existir. La conveniencia democrática es más que una dificultad.
Como resultado, se opta por defender las bases ideológicas del acuerdo,
convirtiendo al venezolano en fanático de la verdad y cortadores de lengua de
cualquiera que mienta.
Hoy en Venezuela el llamado
pensamiento único se está extinguiendo ¿Qué sería de nosotros sí, más allá de
la histeria militante, cada uno pudiera decir lo que quisiera con la más pura
franqueza, con la cordial bienvenida y con toda observación critica sincera del
adversario?
La delincuencia se ha convertido
en uno de los problemas más importantes para la ciudadanía, y en consecuencia,
también para las instituciones a cargo de la prevención y el control del delito.
Actualmente existe una carencia de cultura de denuncia en Latino América. En
bien conocido por los venezolanos esa desconfianza hacia la forma de actuar por parte de las
autoridades. Esto ha traído como consecuencia la negación por parte de muchos a
formalizar el proceso.
Los
funcionarios nos recuerdan a diario que sin la denuncia no hay delito y que la
responsabilidad no sólo recae sobre ellos sino que es compartida. En lo que va
de año he sido víctima de la delincuencia en cuatro ocasiones (dos seguidas, la
primera semana de enero). La primera oportunidad, fui asaltado a cuadras de mi
casa por dos sujetos armados. La segunda ocasión fue en una unidad de
trasporte. La tercera, fue recorriendo La feria internacional del libro
celebrada en Los Museos, fui interceptado por dos hombres que con puñales y
voces temerarias, restregándome su experiencia en el área, me asaltaron en
plena calle. La cuarta, saliendo del
metro en pleno anden de la estación La Hoyada.
¿Por qué nunca he ido a presentar una
denuncia? La tercera vez que fui asaltado, terminé ensangrentado por las
agresiones de los rufianes. Estando muy cerca de un módulo policial, decidí
caminar hasta el parque Los Caobos para reportar el hecho delictivo, puesto que
los asaltantes provenían de los vendedores que suelen estar cerca de la calle
saliendo de la estación Bellas Artes. Para mi sorpresa un funcionario de la
policía nacional, entre un vaso de refresco y una tostada, sale a recibirme y
escuchar el porqué de mi condición. Tenía la camisa no solo ensangrentada sino
también echa harapos. Recuerdo haberle relatado toda la historia y con lágrimas
de impotencia haber sido capaz de terminarla, le exigí hacer algo al respecto.
- Es tu trabajo, me aventure a decirle. El funcionario haciendo un ademan, me dijo –Lo siento, no puedo hacer nada, no puedo
dejar el módulo sólo. Salí corriendo del sitio, incluso más molesto de lo
que había llegado, pensando –Porqué tuve
que hacer esto, como si pasar el susto no fuera suficiente y el mal rato de que
me robaran a plena luz, también tenía que perder el tiempo con el policía. Eso
nunca llega a ningún lado. Que me hacía diferente de todas las personas
que, previamente, habían denunciado a esos malandrines, se la pasaban todos los
días en los alrededores de Los Museos ¿y qué ha pasado? ¡NADA!, siguen robando.
Al llegar a mi
casa, mi tío (funcionario de polichacao) me exigió ir a procesar la denuncia,
recuerdo que me dijo algo así La gente
debe poner las denuncias, la responsabilidad no es solo de uno, es de cada
lado. Si tú que sales afectado prefieres dejarlo así, yo no haré nada al
respecto.
De acuerdo con
la ONU la mayoría de las personas víctimas de delitos no los denuncian. Al
investigar sobre las estadísticas policiales, las cuales por experiencia
previa, no han sido gratas en cuanto a la información que proporcionan y el
método de obtención de esta; tienen una serie de sesgos ligados al interés de
la autoridad por presentar cifras satisfactorias para la población, sobre todo
en tiempo electorales donde los indicies de delincuencia suelen ser muy bajos.
Además, suelen padecer limitantes relaciones con la sobre-representación de
algunos delitos, es decir, delitos que no son conocidos por las autoridades y,
en consecuencia, tampoco continúan su camino hacia el proceso penal.
El problema es
que el organismo al que le corresponde recibir las denuncias para
sistematizarlas e iniciar el proceso penal es el Cuerpo de Investigaciones
Científicas Penales y Criminalísticas (CICPC), pero los que solemos ver en las
calles son la Policía Nacional Bolivariana y las policías municipales, los
cuales tienen un carácter preventivo, destacándose como instituciones
colaborativas. Solamente en Caracas contamos con nueve subdelegaciones del CICPC
y sí, una de ellas en la que se encuentra frente al Registro Principal (el cual
sufrió una ola de robo de títulos).
También hay divisiones que atienden delitos específicos como robo de vehículos,
homicidios, secuestros, etc.
El proceso
podría durar entre 20 o 30 minutos, dependiendo del estado de la persona y del
hecho delictivo. Esto es lo que se puede tardar en narrar los sucesos. Pero al parecer llegan
entre 30 y 40 personas a las instalaciones del CICPC por lo que no pueden
atender a tal cantidad de personas.
Recuerdo que mi tío solía comentarme que es muy fácil culpar al
funcionario, si no hay denuncia, el delito nunca fue cometido y en consecuencia
se procede a soltar al delincuente (esto contando con que lo atrapen). Decía
que la gente es cómplice de su propia situación porque ayuda a que ese
delincuente vuelva a la calle sin algún antecedente registrado.
Se podrían
conjugar muchas opciones: temor,
desconfianza en el sistema, decepción a la respuesta de las instituciones,
experiencias pasadas, los tramites que amerita hacer una denuncia o simplemente
creer que todos ese proceso no llegará a solventar el delito. Si no se informan los sucesos delictivos es
posible que no ocurran represalias negativas hacia la víctima. Lo que en
Venezuela es entendido popularmente como
sapear. Por las mentes de las
víctimas no pasa otra cosa que pensar en las consecuencias que esto puede
acarrear, los delincuentes los pueden conocer, saben dónde viven, saben quiénes
son. Resultando ser este miedo la primera pared para no hacer una denuncia.
Al finalizar
la travesía, todo se traduce en una pérdida de tiempo, gestión y dinero que uno
como venezolano no está dispuesto a gastar. Aunado a esto, el resultado
insatisfactorio de las gestiones así como las diversas acciones delictuales sin
castigo son elementos que impiden que denunciemos estos actos.
Lo que nos
trae al comentario de mi tío Somos los
culpables de que muchos malandrines estén en la calle, pero también es
cierto que la falta de fe en las autoridades y en el sistema carcelario en
general, es una factor importante a la
hora de denunciar el crimen en Venezuela.
Caracas muerde, una ciudad pequeña con una alta victimización
Unknown
abril 03, 2016
Unknown
abril 03, 2016
Vista internacionalmente Venezuela es un país del tercer mundo, incluso con las grandes oportunidades que nos brindan la naturaleza y la geografía. Somos un país con mucho potencial, pero al parecer ese potencial viene acompañado de muy precarias realidades, pues seguimos figurando en listas negativas que nos hacen cada vez más lejos de ser considerados como uno de los países más felices aunque figuremos positivamente en los rankings de felicidad mundial. ¿Cómo se explica esto?
Según el Reporte Mundial de Felicidad elaborado por John Helliwell de la Universidad de British Columbia y Richard Layard de la London School of Economics, la “ciencia de la felicidad” permite entender lo que definen como calidad de vida. “Países con un capital institucional y social fuerte no sólo apoyan un bienestar mejor, sino que son más resistentes a crisis económicas y sociales”. Pero en el caso de Venezuela se ha evidenciado que no existe un capital institucional fuerte, entonces ¿qué hace que el venezolano resista tanto las crisis y se muestre como un ciudadano feliz?
- El ser
humano no es un ente pasivo o estático, estamos dotados de una lógica superior,
pensamos, producimos y nos comunicamos como ninguna otra especie en el planeta.
Constantemente hacemos observaciones, comentamos, confeccionamos filosofías las
cuales tienen una influencia decisiva sobre nuestras escogencias, nuestras
decisiones y actitudes. Todo este accionar configuran formas de aprehender y
entender las cosas que nos rodean y así poder resolver los rompecabezas comunes
sobre nuestros origines. El ser humano es en sí mismo un productor de
informaciones y significados. Crecemos y nos educamos en un contexto familiar y
socio-cultural en el que tradiciones, valores y creencias son adquiridos y reproducidos
de generación en generación. Es así como
la percepción de que somos El mejor país
del mundo se ha objetivado en cada una de nuestras generaciones.
Desde muy
jóvenes aprendemos a discriminar entre los diferentes grupos sociales,
aprendemos que pertenecemos a uno o más
grupos específicos, así como el significado emocional y valorativo que esto
tiene para ellos. Pertenecer a un grupo determinado, propiciaría en el
individuo una identidad social que deriva de la evaluación positiva de sus
atributos en comparación con otros grupos: los individuos tendrían la necesidad
de auto-evaluarse positivamente respecto de otros. Los venezolanos hemos
aprendido a diferenciarnos a partir de la sociedad externa, siempre buscamos
hacia afuera, porque fuera de nuestras fronteras están las causas y, las
soluciones las encontramos en los demás, no en nosotros mismos. La culpa nunca
es asumida como algo individual, esperamos siempre que otro venga y nos saque
del rollo en que nos hemos metido. Esto se configura en una baja autoestima y
un obstáculo para nuestro desarrollo individual y grupal. Sin embargo, a pesar de
esta baja autoestima al diferenciarnos de esa sociedad externa lo hacemos desde
valoraciones positivas: Somos el país de
las mujeres más bellas, el país más feliz del mundo, somos el país con los
paisajes más hermosos.
Hemos sido
educados para adaptarnos, pensamos en Venezuela como un país en el que no se le
puede decir la verdad cruda a sus habitantes, sobre todo noticias que no son
buenas, porque hemos sido criados para no procesar esta información. Hemos
crecido como un Pueblo que en el
fondo, debe ser protegido. Un pueblo así solo está en condiciones de ser
gobernado por alguien que decida por él. Son estas ansias de poder las que
motivan a la sociedad venezolana. Nos impulsan los deseos de ser más que los
demás, de controlar otras personas, de manipularlas, de influenciarlas.
Exigimos obediencia y disfrutamos con el temor o el respeto que le profesan los
demás, la conocida soberbia del
venezolano cuando viaja al extranjero. Nos fijamos metas cortas, poco
realistas, poco retadoras, disfrutamos de lo fácil, de lo que no implica mucho
esfuerzo, no nos exigimos a nosotros mismos, vanagloriamos al que es vivo y no al que lucha por las cosas que
quiere.
No podemos
configurarnos como el país más feliz o más triste, porque la situación social,
política, económica (resumidas en crisis) no nos permite deprimirnos. ¿Cómo un
venezolano que está en la punta de un cerro puede deprimirse si cuando repara
en su cansancio le llega un mensaje para comprar leche en una cola del centro? ¿Cómo una madre soltera puede deprimirse
cuando el sonido de la tubería le indica que viene el agua y debe salir
corriendo a buscar los envases para almacenarla y lavar toda la ropa posible? ¿Cómo
puede un estudiante deprimirse cuando debe pararse a las 4:00 am para tomar el
metro y poder llegar a tiempo a su clase?
– No tenemos tiempo para deprimirnos y ese
estado aparente de felicidad se traduce en un estado de adaptabilidad. Salimos
adelante como podemos porque no podemos darnos el lujo con esta situación de
crisis de sentarnos a reparar y reflexionar qué hicimos mal y como nos sentimos
con eso.
¿Qué opinas de este tema? - Apuntalo en los comentarios
¿Yo, tú..., nosotros, vosotros?... De las identidades sociales y la percepción de felicidad del venezolano.
Unknown
febrero 17, 2016
Unknown
febrero 17, 2016
El control de cambio significa tomar la moneda del país y prohibir el intercambio de ésta por otras monedas, vamos a verlo con un ejemplo, los argentinos pueden cambiar sus pesos por dólares, cierto, pero cuando un dictador implanta le medida de control cambiario, estos ya no podrán hacerlo. Los pesos argentinos no servirán de nada en ningún otro país o cualquier parte del mundo porque ningún otro país los aceptara, por lo que en Argentina no se pondrán encontrar dolares, al menos de forma legal.
Cuando se ejecuta el control de cambio
se engaña a la población diciéndoles que la intención es evitar la fuga de
capital. Es decir, que es una medida necesaria porque algunos empresarios ricos
hacen negocios en el país y después cambian el dinero a otras monedas y se
llevan el dinero al extranjero dejando pobreza a su paso. Con esta medida el
gobierno promete a los ciudadanos cuidar del bienestar de la nación.
En realidad el objetivo es otro.
Una vez más el interés que se está protegiendo es el de la persona que está en el poder. Cuando se impone un control de cambio se genera casi automáticamente un mercado negro de monedas. Ocurre porque aunque sea ilegal eso no significa que los ciudadanos van a abandonar su deseo de intercambiar la moneda. Es lo mismo que ocurre con leyes de prohibición de alcohol, por ejemplo. La gente sigue consumiendo alcohol aunque para eso tengan que comprarlo diez veces más caro y de forma ilegal.
Una vez más el interés que se está protegiendo es el de la persona que está en el poder. Cuando se impone un control de cambio se genera casi automáticamente un mercado negro de monedas. Ocurre porque aunque sea ilegal eso no significa que los ciudadanos van a abandonar su deseo de intercambiar la moneda. Es lo mismo que ocurre con leyes de prohibición de alcohol, por ejemplo. La gente sigue consumiendo alcohol aunque para eso tengan que comprarlo diez veces más caro y de forma ilegal.
De esta manera el dólar se cotiza a dos
precios diferentes: el precio del dólar oficial que es el supuesto valor que
tiene la moneda nacional relativo al dólar, y un segundo precio que es lo que
la gente está dispuesta a pagar por él. Como el gobierno es el único que tiene
acceso libre al dólar hace negocios ilegales en los que multiplica el dinero
que tiene a su disposición. La inflación en Venezuela es alta y el gobierno
devalúa la moneda constantemente por lo que concluyes que si quieres ahorrar y
que tu dinero valga algo el año que viene es mejor hacerlo en una moneda más
estable como el dólar. Así, al final de cada mes cambias el dinero que has
podido ahorrar a dólares. Ahora imagina que el gobierno te prohíbe comprar
dólares y devalúa la moneda de forma dramática, tan dramática que en pocos
meses una lata de Coca Cola que hoy valía 20 bolívares pasa a valer 60
(no es un ejemplo exagerado esto pasa en Venezuela). No puedes hacer nada. Pero
un funcionario del gobierno que tiene acceso a dólares de manera legal ofrece
venderte algunos dólares bajo cuerda. Naturalmente no te los va a vender al
precio legal, eso no tendría sentido para él que se está arriesgando, te lo
venderá 3 veces más caro. Tú sacas cuentas y decides que merece la pena,
después de todo al ritmo que se está devaluando el bolívar tu dinero valdrá
mucho menos que un tercio de lo que vale hoy. Así que aceptas. Tú te llevas los
dólares a tu casa, y el funcionario se lleva el equivalente a 3 veces el valor
de los dólares que te vendió en bolívares. Cuando llega a su oficina al día
siguiente efectúa otra compra legal de dólares al precio oficial, pero esta
vez, con el dinero que le diste, puede comprar 3 veces más. Si logra vender
esos dólares a 3 veces su precio, podrá multiplicar por 9 el dinero. Y así
sucesivamente. Con el control de cambio el gobierno usa al país como si fuera
una bicicleta económica, como si fuera un casino gigantesco.
Pero el control de cambio no es solamente
un atractivo mecanismo de corrupción sin límites, lo más peligroso del control
de cambio es que tiene una segunda intención de tipo dictatorial. Cuando
prohíbes a la ciudadanía cambiar su dinero a otras monedas y además la devalúas
nadie puede ahorrar. Nadie puede construir nada porque construir es algo que se
hace a largo plazo pero lo que cobran hoy no valdrá nada mañana. Así que la
población tiene que vivir al día. Lo que cobran hoy lo usan hoy. Nadie tiene la
capacidad de formar una empresa, o de acumular dinero. Es, en efecto, una
medida de tipo comunista. En lugar de abolir la propiedad privada y pagarle a
la gente en estampitas, con la suma entre el control de cambio y la devaluación
no hace falta poner estampitas porque el dinero mismo del país queda
transformado en billetes de Monopoly, en estampitas, que no valen nada fuera
del país y que no se pueden acumular.
El control de cambio además funciona
como una muralla invisible en la frontera del país. Si nadie acepta tu dinero
afuera, ¿cómo vas a salir? Da igual que no hayan tanques, no hacen falta. Basta
con controlar tu bolsillo. El control de cambio y la devaluación forman una
tenaza terrible que exprime hasta el último céntimo al país y lo transforma en
un espectro de lo que antiguamente fue.
SOBRE LOS SISTEMAS DE CONTROL
Ahora, ya que hemos entendido de que va
el control de cambio; Hay personas, páginas y demás asociaciones que hacen los
cálculos varias veces al días ( si, es necesario hacerlo), calculan el precio
del dólar al dólar negro, a partir de varias estadísticas, esto no es sacado de
la imaginación de alguien que quiere vernos llorar todos los días por ser más
pobres a las 8am cuando vemos la actualización de la página y nos damos cuenta
de que, en comparación con el día anterior, es mejor no dormir. Algunas de
estas son:
DólarToday:
El trabajo de estos en el de realizar los cálculos a partir del valor que tiene
el dólar por peso colombiano, para lo cual se basan en estadísticas de Cúcuta,
y luego dividen este valor por lo que vale un bolívar por peso colombiano.
El
dólar implícito: Es calculado a partir de las estadísticas suministradas por el
Banco Central de Venezuela, donde se hace énfasis en la liquidez, es decir, la
calidad de los activos del BCV, así como el oro, el proceso busca en sí,
convertir este oro en dinero sin que pierda valor monetario; Estos datos son
dividas con las reservas internacionales del país, la cuales a su vez se
subdividen entre otras entidades, dólares de PDVSA y los dólares que entran como
producto de ingreso (visitantes y turistas), estos últimamente son publicados
por el BCV a diario, así llegan al número final del implícitico.
SIMADI: En un nuevo sistema cambiario
el cual calculará el precio del dólar en función del BCV, los cuales se
venderán de acuerdo a las políticas del sistema.
Dólar-Efectivo:
Al igual que el dólartoday, se utiliza mediante el precio del dólar por peso en
Cúcuta (de manera informal), este es pasado a bolívares.
Hace algunas semanas me encontraba en
el cafetín hablando con un profesor acerca de la angustia cotidiana de los
venezolanos, que no solo es la inseguridad y ahora, la escasez. Como un es
consecuencia de la otra, se genera ansiedad al saber todo el proceso que se
debe cumplir para poder meter la carpeta para el cupo electrónico o para el
viajero, para intentar sacar los requisitos del SICAD, y aún más
los de SICADI, ya que a pesar de ser pocos, no todos poseen negocios y por lo
tanto no todos pueden declarar impuestos sobre la renta, bueno como seguía, el
estar pendiente constantemente de como sube el dólar paralelo genera este
estados de ansiedad generalizada. Todos los días nos comparamos (en términos
económicos) con la salida del precio del dólar paralelo del día anterior,
encontrando de esta forma, que somos más pobres en comparación con el día
anterior.
No es un secreto que el aumento del
dólar paralelo es una consecuencia del nuevo SIMADI, recuerden que al
establecer un nuevo control de cambio se generará automáticamente un nuevo
sistema (mercado negro) paralelo; la cuestión radica en que el venezolano y su
lema “no podemos estar peor” ha sido uno de los factores con los que escudarse
cuando el pasado 5 de febrero el dólar cotiza en unos 200 bolívares, por ahí el
5 de marzo, que fue la última vez que este servidor reviso, cotizaba en 264
Bsf. Acercándose a la temerosa cifra de 300.
Debido a la poca oferta, la cantidad de
dólares que está actualmente ofreciendo SIMADI no es suficiente para todas
aquellas personas que se interesan en la compra-venta de este. Mientras más
personas tengan la disponibilidad de conseguir dólares se deberá generar
entonces más cantidad de estos, lo que es evidente para todos menos para los
“especialistas” del gobierno. Cuando esto ocurre, la opción más lógica es que
el precio del dólar paralelo aumente conforme a la demanda que se genere. Por
su parte CENCOEX y SICAD están dejando de funcionar (alguna vez lo hicieron)
esto implica otra salida de divisas de forma legal, haciendo que, aumente el
precio del dólar paralelo. En cuanto a SIMADI, el hecho de que el BCV tenga asi
todo el control del sistema y por ende del proceso para acceder a los dólares,
es solo una estrategia para frenar cada una de las transacciones que se desean
realizar y la falta de comunicación entre los bancos no mejora la situación. En
conclusión, aquellas personas que poseen dólares han hecho público su opinión
acerca de SIMADI para no perder el poco capital que se encuentra disponible,
esto implica que el nuevo sistema del gobierno será dejado a un lado generando
así otra salida innecesaria de divisas.
EVOLUCIÓN DEL
DOLAR
Si les
comento que algún punto de la historia el dólar cotizaba en 4,30 pensarían que
mis capacidades mentales han decaído, pero es cierto; para el año 2012 el dólar
oficial se encontraba en esta cifra, para este cualquier persona con acceso a
los dólares podía realizar viajes y compras electrónicas con toda la comodidad
que te pueda dar un sistema de cambio, aunque para finales del 2012 esta cifra
culmina en 17,23. Iniciando el año 2013 y con la cifra del dólar oficial a
17,83 comprar un dólar sonaba como una aventura arriesgada, por costoso que parecía,
sin embargo los venezolanos aún podían hacer uso de su sueldo mínimo para
mantenerse dignamente asociando cantidad de productos comprados con el
bienestar económico del país. Ya para este año podrías comprar ropa de marca en
tiendas consideradas fancy y viajar dentro de los limites Latinoamericanos,
como no, mucha felicidad decían. Como el golpe no se hacía sentir para que
generar un problema mayor si aún podemos ir a Panamá, llenar una maleta de
miles de cosas e intentar pasarlas por el aeropuerto. Es así cuando, en este
mismo año, el dólar cotiza en unos temibles 62,21 Bs. Quizás en este momento
comenzaron las quejas y las sospechas de la cifra innombrable “100” la locura
llegar a esta cifra, pero mientras aún pueda comprar un teléfono de última generación,
no importa si el envío tarda 6 meses al dólar en 62,21 todavía puedo.
Entramos en
el año 2014, en donde el dólar paralelo subía sin control alguno, iniciando el
año con el modesto precio de 66,16 Bs y mes a mes la preocupación de los
venezolanos prendaba de un hilo, las subidas y bajadas del dólar paralelo
aceleraban nuestros corazones, nuestros bolsillos y nuestra capacidad para
pensar que todo puede mejorar; comenzamos a comprar desesperadamente el dólar al
precio del dólar negro, se hicieron comunes las estafas, los dólares falsos,
las supuestas trasferencias, los robos de dólares en efectivo, los comunes
viajes a Cúcuta. El dólar paralelo llega entonces a la temible cifra, a esa de
tres dígitos, los temibles 100 Bs pero como para no entrar en pánico, aumenta
sin control alguno hasta llegar a 14, 43 Bs; aún pensábamos que la patria no
era suficiente y podríamos con la cesta básica, con un poco del sueldo y las
utilidades planeabas el viaje a Margarita o Mérida, con lo que quedaba resolvías
las navidades. En el 2015, la incertidumbre nos llenó el año nuevo, el
desconocimiento de cómo iba a parar el dólar llenaba la mente de los venezolanos,
eso y las colas tan extrañas que hacían las persona, ¿que buscarían? Café, azúcar,
papel, leche o arroz. El BCV se pronuncia la segunda semana de enero y fue en
ese instante cuando la desesperación y el sentimiento ya marcado de escasez nos
alcanza, la llegada del SIMADI solo era un indicador de lo terrible que estaba
la situación, pero aún así seguíamos siendo optimistas, contando cuantos
sueldos deberíamos ahorrar para llegar a la suma de 300 dólares en SIMADI si el
dólar y la demanda se mantenían bajo los 150 Bsf. A Principios de enero teníamos
el dólar en 183,06 pero al termino de febrero llega a la temida cifra de 200,05
Bsf. Ya para la fecha su querido servidor entró en un estado desamparo
aprendido, el abrir una página para saber cómo está el dólar me genera tanta ansiedad
como salir todos los días a la calle y esperar al malandro designado para que
me mate por tener un teléfono de última generación. Si pensábamos que no
podríamos estar pero, la suma de 300 Bsf. Te debe parecer ridícula, mientras
tanto la realidad nos abofetea la cara o el bolsillo y nos obliga los jóvenes venezolanos
a tomar decisiones sobre nuestro futuro en un país en el que el sueldo mínimo
se va en pasaje y los panoramas de la economía no parecen vislumbrar un futuro
prometedor.
Lo que deberías saber sobre el control de cambio
Unknown
marzo 19, 2015
Unknown
marzo 19, 2015





