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Una definición
de "Personalidad" podría ser: el conjunto
de características (rasgos) que son observables en el comportamiento;
ésta definición alude a dos condiciones importantes para poder definir la
personalidad: 1) Debe hacer alusión a algo observable, comportamiento o algo
que se pueda ser inferible, que pueda ser medido y 2) A que no hay un
concepto bueno o malo de la personalidad, el uso de uno u otro dependerá de la
concepción del objeto de estudio y desde la perspectiva sobre la que se
base el estudio de tal objeto.
A pesar de
que existen muchos conceptos sobre la personalidad, todos
tienen características que nos permiten clasificarlos de
acuerdo a la forma en que estos abordan al individuo; una de
estas categorías es la de "Efecto Externo", en
esta categoría se hace referencia a todos aquellos conceptos que
definen a la personalidad, como los efectos percibidos sobre una persona a
partir de los estándares sociales, uno de estos puede ser
"La personalidad son elementos que hacen a una
persona socialmente aceptable", la
única problemática de estos conceptos es que se puede confundir la
personalidad con la reputación, una persona puede tener muchas
reputaciones pero no más de una personalidad,
eliminando aquellos casos en los que existan rasgos de algún
trastorno.
Otras de las categorías es aquella que hace referencia a la
"Estructura Interna", es decir, a procesos tales como
la cognición, el pensamiento, la memoria, el temperamento, entre
otros. En estos casos las definiciones están fundamentadas
en constructos inferibles, los cuales son criticados desde
la próxima categoría, aquella que hace referencia a la perspectiva positivista; estos
aluden a que no se puede definir algo que no se puede observar, que no
es cuantificable, por lo que los conceptos deben estar dirigidos
hacia indicadores de la personalidad que puedan ser medidos como los rasgos, la
conducta, etc.
Como se puede observar no hay una definición única de la personalidad,
ésta puede clasificarse de acuerdo a las categorías expuestas previamente o a
elementos dentro de la definición que hagan alusión al individuo como
una totalidad; la personalidad representa las propiedades estructurales y psicodinamicas de un individuo o individuos, que
hacen referencia a la consistencia
de respuestas en determinadas situaciones.
Esta definición comparte algunos elementos interesante: 1) hace
referencia a que existen características únicas que nos hacen
diferentes. 2) la personalidad al representar estructuras nos indica que se
trata de un sistema organizado compuesto por elementos que
interactúan entre sí. 3) hace referencia al comportamiento, algo que se
puede medir o hacer inferencia. 4) la conducta no ocurre en el vacío, somos
consistentes y coherentes, nuestro comportamiento tiene un fin, una meta.
Definiciones como éstas nos dan a entender que pueden existir un sin din de
conceptos y teorías sobre la personalidad, pero que todas esas tendrán elementos
en común.
Como cierre, no existe una teoría única de la personalidad, debido a que
la naturaleza del hombre es compleja. Los seres humanos somos diferentes,
incluso con nosotros mismos, para los demás individuos y entre las
especies. Nuestro comportamiento es complejo,
la naturaleza detrás de este nos da un punto
de reflexión acerca de los determinantes inconscientes
que subyacen el comportamiento aparente; por esta razón definir
la personalidad mediante un único concepto sería reducir una
serie de procesos subyacentes y variables que no podrían abordarse desde una
sola perspectiva teórica
“No es la conciencia del individuo la que
determina su existencia, sino todo lo contrario su social existencia es la que
determina su conciencia” (Karl Marx).
El
hombre, sin duda alguna es uno de las más complejas especies de la evolución
hasta nuestros días. Somos una extraña criatura que cobija: egoísmo, altruismo,
la capacidad de reflexionar sobre nuestro comportamiento y la aspiración a
fijar patrones que nos brinden una “buena vida”, o al menos, lo que creemos que
es justo. A lo largo de la historia, como una consecuencia de la dualidad
egoísmo-altruismo, la cual es inherente a la naturaleza humana, el hombre le ha
otorgado prioridad al ser individual o el ser social, tratando así de poder
justificar sus preferencias mediante doctrinas éticas, morales y valores sobre
lo que nosotros llamamos ahora “buena vida”, aquella vida que solo es realmente
valiosa de vivir.
Entonces podemos entender cómo es que cada
ser humano no es parte de algo sino de “un todo”. Cada ser humano significa un
sujeto autónomo. La autonomía y dignidad intrínseca no quita que en lo externo
sea dependiente de otros: puede no tener autonomía racional, física o moral. De
hecho, para sobrevivir el ser humano necesita de otros. Un bebé es independiente
y autónomo como ser humano pero necesita de otros que le ayuden a desarrollarse,
no sobreviviría por sí mismo.
Cuando el hombre se encuentra frente a
esta dualidad entre lo que significa ser hombre (como individual) y la sociedad,
se enfrentan a la naturaleza en tres fases: o está a merced de ésta, se adapta
o se trasforma. El hombre para poder vivir necesita trasformar su entorno por
medio de trabajos que involucran acciones más allá de lo natural. Tenemos una
relación de dependencia con la naturaleza, de ella sobrevivimos, nos
protegemos, alimentamos. En la medida en que el hombre evoluciona toma y busca
control sobre la naturaleza, la trasforma de acuerdo a sus necesidades. Hace
algún tiempo cuando nuestra tecnología no estaba tan desarrollada nuestra relación
con el medio natural no generaba más que un impacto local, pero en la
actualidad aparecen problemas más significativos y generalizados.
El yo y los intereses comunes
Unknown
enero 06, 2015
Unknown
enero 06, 2015
