En una de esas conversaciones de bar en las que cualquier tema sale a relucir, me planteé la posibilidad de que un hombre heterosexual pudriera tener sexo con un hombre de orientación homosexual, como algo completamente fuera de este mundo. A lo que un compañero me comenta la existencia de la Heteroflexivilidad, es decir, hombres heterosexuales que están seguros de su identidad, siente atracción o satisfacción sexual por estar con otros hombres y aun así se consideran heterosexuales.
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En una de esas conversaciones de bar en las que cualquier tema sale a relucir, me planteé la posibilidad de que un hombre heterosexual pudriera tener sexo con un hombre de orientación homosexual, como algo completamente fuera de este mundo. A lo que un compañero me comenta la existencia de la Heteroflexivilidad, es decir, hombres heterosexuales que están seguros de su identidad, siente atracción o satisfacción sexual por estar con otros hombres y aun así se consideran heterosexuales.
Es un fenómeno que resulta más
habitual de lo que algunos puedan pensar y es simple: hombre conoce a otros
hombres en un bar, disco, etc.; congenian, deciden proceder con el acto sexual
y luego cada uno toma caminos diferentes sin que afecte la heterosexualidad del
hombre. Esto me condujo a una interrogante, a saber: ¿Es políticamente correcto
categorizarlos como homosexuales?
El concepto de una relación
homosexual es cada vez más aceptado en nuestra sociedad, hoy en día es común
encontrarse con parejas homosexuales en la calle. Internet facilita el acceso a
contenidos visuales o físicos e incluso a interacciones más íntimas entre sus
usuarios por lo que las prácticas sexuales ya no son censuradas como en otros
tiempos. Bajo el heteroflexible o heterocurioso los hombres exploran
aspectos de su sexualidad sin necesidad de cuestionar su orientación sexual,
ese paso a la conducta de exploración se relaciona con variables como la insatisfacción sexual producida en sus
relaciones actuales con mujeres y el deseo de buscar otros medios para
satisfacer esas necesidades.
De acuerdo con el psicólogo
clínico Juan Macías, la práctica sexual no se corresponde con la orientación
sexual; la práctica sexual es flexible y
es un concepto descriptivo sobre la forma en que una persona satisface sus
necesidades sexuales, mientras que la última es una construcción social con
implicaciones sobre la identidad de género, roles y psicoafectiva que
forzosamente nos vemos obligados a encajar, estas a saber son:
heterosexualidad, homosexualidad o bisexualidad.
Como conclusión, la mayoría de
las personas suelen creer en una concepción estática de la sexualidad, donde predomina la relación sexual hombre –
mujer, fuera de eso se es homosexual o bisexual, pero generalmente es fluida y
movible, esto partiendo de la idea de que cualquier persona puede encontrarse
en la decisión de explorar sus necesidades sexuales. Lo que ocurre es que los
conceptos de orientación, sexualidad, rol y género se encuentran tan marcados
desde el pensamiento predominante (machista) que traen consigo una etiqueta,
llena de prejuicios, que no permite la comprensión de que atreves de las
relacione sexuales, se busca la satisfacción de ambas partes, y que es posible
tener tal nivel de intimad sin necesidad de una categoría o etiqueta.
El tema se podría abordar desde la
conflictividad que genera al no encontrarse ubicado en una categoría sexual
preestablecida, si una persona heterosexual no ha satisfecho estas necesidades en
el pasado seguramente es por la consecuencia directa hacia su imagen, lo que
ha hecho que se repriman esos deseos.
¿Soy o no soy? Debe ser la
interrogante que predomina en estos casos, por esta misma necesidad de una
categoría y porque este comportamiento ataca al concepto de hombre varonil propio de la persona y de
la cultura en la que se encuentre inmersa. Sin embargo, en tanto la persona no
encuentre un conflicto o sienta algún tipo de malestar por su expansión en
cuanto a prácticas sexuales, no se debería considerar importante discutir sobre si pertenece o no a
una categoría.
De nuevo, esto es solo la opinión
de su humilde escritor. Si desean pueden dejar su opinión aquí abajo en los comentarios ¿Los heteroflexibles son gays reprimidos, una moda, o solo con aquellos hombres que no se atreven a salir? ¿Qué piensas?
El perjuicio es el rechazo de una persona debido a su pertenencia grupal. G. W. Allport, en 1954, definió el prejuicio como “una actitud hostil o desconfiada hacia una persona que pertenece a un grupo, simplemente debido a su pertenencia a dicho grupo”. En esta definición puede apreciarse el carácter articulatorio del prejuicio entre lo psicológico y lo social
El prejuicio hace
referencia a una actitud hostil o desconfiada hacia una persona que pertenece a
un grupo y cuya justificación por tal actitud es la pertenencia a dicho grupo.
Al ser el prejuicio una actitud entonces se puede realizar un cambio de
actitudes, si vemos al prejuicio como tal actitud de rechazo, el componente
cognitivo de la actitud prejuiciosa está constituido por los estereotipos, por
todas aquellas creencias que se tienen alrededor de la persona o el grupo
objetivo.
El rechazo al grupo sería el componente afectivo de la actitud y la discriminación hacia esas personas seria el componente conductual, la manifestación de la actitud.
Actualmente el
prejuicio se aborda desde su modalidad implícita por lo que podemos encontrar
dos tipos de personas: aquellas que no quieren parecer prejuiciosas a los ojos
de los demás y aquellas con valores personales contrarios al prejuicio. Incluso
en esta pequeña categorización de las personas en base a como es abordado el
prejuicio desde un factor psicosocial, se puede observar el factor de cambio en
las actitudes. Desde la parte cognitiva, que es en lo único en lo que se puede
hacer inferencias, una persona es objeto de cambio de sus creencias para poder
estar en consonancia con los valores sociales considerados como aceptados.
Tenemos la
particularidad de categorizar a las personas de acuerdo a características
“objetivas” con el fin adaptativo de facilitarnos la vida social pero esto en sí
genera una forma de prejuicio. Al categorizar juzgamos según características
que consideramos desde connotaciones negativas y asumimos que todas las
personas de esa categoría son iguales y tienen el mismo significado para
nosotros, esta formación de estereotipos generan en sí un cambio de actitud. Estaremos
orientados hacia la evitación, marginación o expresión de desagrado/agrado a
las personas que entren en estereotipo con connotaciones negativas o positivas.
Por
otra parte, una de las formas de cambio de actitudes a nivel interpersonal son
aquellas en las que las personas actúan en forma contraria a sus creencias,
mejor explicado por la teoría de la disonancia cognitiva, los estereotipos
negativos hacia algunos grupos influyen también en las expectativas que llevan
a la interacción con la persona del grupo estigmatizado, y puede hacer que este
se comporte de manera que la creencia inicial del perceptor resulte ratificada.
Es decir la propia persona del grupo estigmatizado interioriza el estereotipo
negativo existente hacia su propio grupo y su rendimiento es inferior en
aquellos aspectos relacionados con dicho estereotipo.
Las expectativas del
perceptor contribuyen a mantener el estigma relacionado con aspectos tales como
el grupo ético, sexo, entre otros. Cuando la persona estigmatizada percibe que
existe una incongruencia entre lo que piensan los demás acerca de cómo debería
comportarse y como este lo hace, la disonancia surge, por lo que la forma de
reducirla es cambiar su creencia y admitir, haciendo suyas, las características
que según los otros lo definen.
Desde una mirada de grupo, el prejuicio esta orientado
hacia un grupo externo a la persona que crea la actitud, esas actitudes de
prejuicio son compartidas por lo miembros de un grupo propio y, finalmente el
prejuicio refleja las relaciones intergrupales en un momento determinado, es
decir la fuerza de esta actitud va a depender del carácter de cercanía que se
tenga con el otro grupo. Los objetivos que ambos persigan y la percepción de
recursos compartidos para lograrlo. El prejuicio persiste cuando se da una
situación de conflicto entre dos grupos por lo que la valoración negativa del
otro surge para tener un sentimiento de superioridad y afirmar la personalidad
del propio grupo, es decir las actitudes en este caso buscan favorecer las
características del grupo, por lo que buscan la diferenciación entre grupos,
reafirmando así las características individuales o las características como
grupo.
Al
ser actitudes, el factor afectivo se encuentra también funcionando para que se
permita un cambio, los diferentes grupos generan emociones, se generan emociones
negativas hacia otro grupo y positivas hacia el propio grupo dependiendo de la
situación de comparación. En esta comparación se identifican ciertas emociones
a partir de las conexiones cognitivas existentes en el momento y son estas
cogniciones las que van a guiar la acción fisiológica de los miembros del
grupo.
Para
poder generar un cambio en la formación de prejuicios es necesario entonces poder abordar, no la
acción o la manifestación de hostilidad sino la forma en que las personas crean
estereotipos y como estas les adjuntan connotaciones negativas. A partir de estas connotaciones se genera una
emoción que le permita expresar lo que sienten en función de esa
categorización, por lo que el cambio debería generarse a nivel cognitivo y
afectivo para luego ver algún resultado en la manifestación de discriminación.
Uno
de los ejemplos más notables de prejuicios en Venezuela es el de la
discriminación por parte de las personas hacia la zona de procedencia en la
ciudad de Caracas, haciendo alusión a las clases sociales. La división por
parte de esta discriminación estaría determinada entre las personas que viven
en el lado oeste de la ciudad (clase baja o media baja) y las que viven en el
este de la ciudad. La diferenciación se hace a partir de infraestructuras,
comercios, imagen personal, nivel socioeconómico, incluso con la percepción de
que un lado de la ciudad es más seguro que otro. Esto mismo ocurre con las
personas que vienen del interior del país, frases como “Caracas es el centro y
lo demás es monte” afirma que la percepción de las personas sobre los que
vienen del interior del país es negativa.
El estigma social puede
considerarse como un efecto o una causa del prejuicio; el estigma social es una marca que indica
que la persona debe ser evita por formar parte de un grupo minoritario, la
estigmatización se produce cuando una persona posee de forma real o a los ojos
de los demás, algún atributo o característica que le proporciona una identidad
social negativa o devaluada en un determinado contexto. Afecta a un determinado
grupo de personas y es compartido, porque existen acuerdos entre los miembros
del grupo mayoritario a la hora de definir que atributos son rechazables.
Existen
varios tipos de estigma, los triviales, asignados a un miembro de otro grupo o
cultura; los basados en deformidades o los basados en las machas del carácter
como los alcohólicos, pero actualmente se determinan dos dimensiones de acuerdo
a la forma en que es tratada la persona estigmatizada como la experiencia
subjetiva que dicha persona experimenta.
Por ejemplo: La
homosexualidad, es un estigma social el que se tiene a los miembros que formar
parte de este grupo minoritario como consecuencia del prejuicio que se tienen
sobre las personas gay, acerca de su promiscuidad, inanidad, conducta moral cuestionable,
entre otras cosas. Se les evita o humilla por tener una orientación sexual
distinta a la establecida por el grupo nómico, así como la realización de tal
comportamiento en lo público, a pesar de que en Venezuela se busca con campañas
una conducta “moderna” dirigida hacia la aceptación de tal orientación, la
discriminación se hace evidente cuando se presentan casos de manifestaciones
por los derechos de este grupo minoritario.
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Cambio de actitudes en el prejuicio
Unknown
octubre 29, 2015
Unknown
octubre 29, 2015
Al ser una actitud se debe
entonces considerar desde sus tres elementos o componentes, en el caso de la
homofobia, el componente cognitivo sería la creencia de condena-aceptación
caracterizada por lo que es “anormal” de acuerdo a los valores del grupo social
mayoritario, creencias de peligro o de ser “extraños” son indicios objetivos
que perpetúan el estereotipo. Desde la visión de la aceptación se toman
en cuenta las creencias desde una orientación minoritaria, pero normal,
homosexuales como cualquier otra persona. Desde el componente afectivo
sentimiento de repulsión/amenaza: ansiedad, incomodidad, malestar, asco o
rechazo desde el polo de la repulsión, o sentimiento y emociones como la
aceptación desde el polo positivo. Desde el componente conductual se tiene el
estigma o la agresividad, se consideran así mismo, la evitación, mofa o la
convivencia normalizada.
Actualmente se está
cada vez más instalando en la agenda publica este tema, sin embargo si bien es
considerado como prejuicio aversivo y los estereotipos han disminuido aún
persisten diversas formas de prejuicio y acciones discriminatorias como lo son
el prejuicio manifiesto de personas, grupos u organizaciones, las llamadas
formas modernas del prejuicio. La homofobia es considerada como un
miedo irracional a ser gay, lesbiana o bisexual, pero la persistencia de este
miedo ha conllevado a considerarla también como la tendencia de rechazo debido
a la posibilidad de “contagio” de esa orientación sexual.
Actitud hacia los hombres homosexuales
Unknown
marzo 03, 2015
El
prejuicio hace referencia a una actitud hostil o desconfiada hacia una persona
que pertenece a un grupo y, cuya justificación por tal actitud es la
pertenencia a dicho grupo. Al ser el prejuicio una actitud, entonces se puede
afirmar que se puede realizar un cambio de actitudes, si vemos al prejuicio
como tal actitud de rechazo, el componente cognitivo de la actitud prejuiciosa
estaría constituido por los estereotipos, por todas aquellas creencias que se
tienen alrededor de la persona o el grupo objetivo; el rechazo al grupo sería
el componente afectivo de la actitud y la discriminación hacia esas personas
seria el componente conductual o lo que es lo mismo, la manifestación de la
actitud. Actualmente el prejuicio se aborda desde su modalidad implícita por lo
que podemos encontrar dos tipos de personas: aquellas que no quieren parecer
prejuiciosas a los ojos de los demás y aquellas con valores personales
contrarios al prejuicio, incluso en esta pequeña categorización de las personas
en base a como es abordado el prejuicio desde un factor psicosocial, se puede
observar el factor de cambio en las actitudes. Desde la parte cognitiva, que es
en lo único en lo que se puede hacer inferencias, una persona es objeto de
cambio de sus creencias para poder estar en consonancia con los valores
sociales considerados como aceptados. Los seres humanos tenemos la
particularidad de categorizar a las personas de acuerdo a características
“objetivas” con el fin adaptativo de facilitarnos la vida social pero esto en
sí, esto genera una forma de prejuicio, al categorizar juzgamos según
características que consideramos, desde connotaciones negativas, y asumimos que
todas las personas de esa categoría son iguales y tienen el mismo significado
para nosotros, esta formación de estereotipos generan en sí un cambio de
actitud. Estaremos orientados hacia la evitación, marginación o expresión de
desagrado/agrado a las personas que entren en estereotipo con connotaciones
negativas o positivas.
Volviendo a temas psicosociales: Sobre los prejuicios y el estigma social
Unknown
febrero 24, 2015
Unknown
febrero 24, 2015
El informe de Alfred Kinsey,
prestigioso zoólogo de la Universidad de Indiana el cual se llevó a cabo entre
los años 1937 y 1948, contó con la colaboración de 5.300 hombres
entrevistados aplicando un total de cuestionarios escritos de 17.000
entrevistados. Según los resultados obtenidos por Kinsey, la mitad de los
hombres son homosexuales aún sin tener contacto homosexual, fantasías o deseos
eróticos en su vida adulta, comprendida ésta entre los 16 años y los 55.
Según los resultados de sus entrevistas un 13% de los hombres siente algún tipo
de atracción erótica hacia miembros de su mismo sexo y el restante 37% ha
tenido al menos un encuentro homosexual, en el que se incluye el orgasmo.
Sobre la homosexualidad: Reporte de Alfred Kinsey
Unknown
febrero 17, 2015



