En ese proceso los medios de comunicación, tanto los privados como los del Estado, terminaron sustituyendo el papel tradicional de “intelectual orgánico”, dejaron de ser “narradores del conflicto político” para convertirse en miembros activos de la contienda, creando así situaciones absolutamente novedosas sin referencia en la vida política nacional, que vinieron a reforzar aún más la emocionalidad e irracionalidad del conflicto.
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Venezuela ha vivido un largo y
complejo proceso de desajuste social, caracterizado principalmente por la
violencia, cuya consecuencia más visible ha sido el surgimiento y consolidación
del fenómeno conocido como polarización política. Este proceso divide al país
en bloques aparentemente irreconciliables, dificultando la convivencia social,
incluyendo dificultades en las relaciones interpersonales, familiares,
laborales y de amistad
El ascenso de Hugo Chávez a la
presidencia de la república significó
efectivamente la entrada de la nación venezolana en un tipo de confrontación
política de altísima intensidad, tan amenazada por la violencia que requirió de
la instalación de misiones y organismos internacionales
como el Centro Carter y la Organización de Estados Americanos (OEA), así como
la creación del llamado Grupo de Países Amigos, en calidad de mediadores para
impedir la resolución armada del conflicto.
La oposición por su parte, aunque
resulta más exacto decir, las diversas modalidades de oposición, ya que ésta no
es homogénea en su organización, ha oscilado entre el uso de vías insurreccionales. Bajo una conducción atípica y la alianza coyuntural de los
dueños de los grandes medios, especialmente de las televisoras; en calidad de
dirigente del movimiento, la acción opositora que comenzó en una escala muy
pequeña y terminó convirtiéndose en un inmenso movimiento de masas no
partidistas se concentró durante casi 4 años en la meta única y recurrente de
lograr la salida inmediata del presidente Chávez de la primera magistratura sin
discriminar, en muchos casos, el tipo de vía o recursos al cual apelar.
En ese proceso los medios de comunicación, tanto los privados como los del Estado, terminaron sustituyendo el papel tradicional de “intelectual orgánico”, dejaron de ser “narradores del conflicto político” para convertirse en miembros activos de la contienda, creando así situaciones absolutamente novedosas sin referencia en la vida política nacional, que vinieron a reforzar aún más la emocionalidad e irracionalidad del conflicto.
Todo lo que se ha vivido desde
entonces es un estado de conflictividad permanente y naturalización de la
violencia política que ha significado el secuestro de nuestros temas cotidianos
de conversación, incluyendo los espacios más neutros políticamente hablando
como lo son la intimidad y la amistad. El venezolano se ha visto envuelto en
una sociedad condicionada al
monotemático debate político, que obliga a familias y amistades, a poner
reglas de juego en las que se prohíbe el tema político de manera irrestricta
para poder garantizar la armonía.
Es aquí donde Tulio Hernández,
autor de la publicación “La polarización política” describe “Pero donde la
polarización llega a hacerse más patética es en la dificultad que tienen los
venezolanos para lograr acuerdos mínimos en las explicaciones sobre lo que está
ocurriendo”. En un país donde el interés público tiene por lo menos más de dos, e incluso tres
o más versiones radicalmente contrapuestas, se hace evidente la siguiente
formulación ¿Cómo llegamos a esto?
En Venezuela, con la escasa
reproducción de información por parte de los medios de comunicación, se ha
llegado a entender que todo aquel que difunde una noticia está diciendo la
verdad porque decir mentira sería un comportamiento reprochable, aquel que
miente habitualmente se considera poco fiable. En Venezuela se ha instaurado el
hábito de ignorar la verdad y mentirse
los unos a los otros porque es mucho más fácil vengarse de aquel que miente
primero, mintiéndole a su vez. ¿Confuso? – El resultado de esto es la
fracturación del grupo social, se ven cada día en las calles más conflictos,
asaltos y desconfianza, a tal punto que
se ha llegado como medida preventiva a la reclusión en casa porque la calle se
ha vuelto tan insegura que solo queda un todo contra todos, cualquiera te puede
hacer daño.
La forma en que transita la
información sobre la agenda política en la sociedad venezolana parece fluctuar
entre lo reactivo y lo puritano, una sociedad en el que reina lo falso. El
discurso político tiene dispuesto ente sus objetivos suprimir al otro y
autoconsiderarse digno de sobrevivir, considerar que lo que se dice desde mi posición es verdadero y justo de
promover como extensible en el tiempo, mientras lo que dice el otro es una
mentira.
El mundo se reduce, o al menos el mundo de la
comunicación, a dos tipos de actores: nosotros y los otros. A los primeros se
les atribuye cualidades encomiables y a los segundos características
reprochables. Para el pro-gobierno sus opositores son aquellos obtusos, que no
son capaces de comprender el sentido de su propuesta política y que, en lugar
de eso, prefieren desprestigiar y tomar acciones como la huelga y el
terrorismo. Por su parte, para el anti-gobierno o la oposición las propuestas
del gobierno son intentos epopéyicos y heroicos que no llegarán a nada. Se ponen en la posición de no ser
violentos porque nadie los ha visto ejecutando acciones violentas, entonces eso
deja al otro (pro-gobierno) como el palmariamente violento. El panorama social
actual bien podría ser, en un intento metafórico, una anfisbena psicopolítica,
en la que gobierno y oposición tienen un solo cuerpo pero dos cabezas, y cada
una por su lado reclama para sí el cuerpo, que como ya debieron haber
concluido, no es otra cosa que el país.
Si algo se define desde el
oficialismo no puede ser comprendido como tal desde la oposición, y viceversa. Nadie
está dispuesto a decir no me parece, pero
a ellos les parece; hay que entenderse, en cambio, cualquiera está presto a
afirmar no me parece que el parecer del
Otro deba existir. La conveniencia democrática es más que una dificultad.
Como resultado, se opta por defender las bases ideológicas del acuerdo,
convirtiendo al venezolano en fanático de la verdad y cortadores de lengua de
cualquiera que mienta.
Hoy en Venezuela el llamado
pensamiento único se está extinguiendo ¿Qué sería de nosotros sí, más allá de
la histeria militante, cada uno pudiera decir lo que quisiera con la más pura
franqueza, con la cordial bienvenida y con toda observación critica sincera del
adversario?
El perjuicio es el rechazo de una persona debido a su pertenencia grupal. G. W. Allport, en 1954, definió el prejuicio como “una actitud hostil o desconfiada hacia una persona que pertenece a un grupo, simplemente debido a su pertenencia a dicho grupo”. En esta definición puede apreciarse el carácter articulatorio del prejuicio entre lo psicológico y lo social
El prejuicio hace
referencia a una actitud hostil o desconfiada hacia una persona que pertenece a
un grupo y cuya justificación por tal actitud es la pertenencia a dicho grupo.
Al ser el prejuicio una actitud entonces se puede realizar un cambio de
actitudes, si vemos al prejuicio como tal actitud de rechazo, el componente
cognitivo de la actitud prejuiciosa está constituido por los estereotipos, por
todas aquellas creencias que se tienen alrededor de la persona o el grupo
objetivo.
El rechazo al grupo sería el componente afectivo de la actitud y la discriminación hacia esas personas seria el componente conductual, la manifestación de la actitud.
Actualmente el
prejuicio se aborda desde su modalidad implícita por lo que podemos encontrar
dos tipos de personas: aquellas que no quieren parecer prejuiciosas a los ojos
de los demás y aquellas con valores personales contrarios al prejuicio. Incluso
en esta pequeña categorización de las personas en base a como es abordado el
prejuicio desde un factor psicosocial, se puede observar el factor de cambio en
las actitudes. Desde la parte cognitiva, que es en lo único en lo que se puede
hacer inferencias, una persona es objeto de cambio de sus creencias para poder
estar en consonancia con los valores sociales considerados como aceptados.
Tenemos la
particularidad de categorizar a las personas de acuerdo a características
“objetivas” con el fin adaptativo de facilitarnos la vida social pero esto en sí
genera una forma de prejuicio. Al categorizar juzgamos según características
que consideramos desde connotaciones negativas y asumimos que todas las
personas de esa categoría son iguales y tienen el mismo significado para
nosotros, esta formación de estereotipos generan en sí un cambio de actitud. Estaremos
orientados hacia la evitación, marginación o expresión de desagrado/agrado a
las personas que entren en estereotipo con connotaciones negativas o positivas.
Por
otra parte, una de las formas de cambio de actitudes a nivel interpersonal son
aquellas en las que las personas actúan en forma contraria a sus creencias,
mejor explicado por la teoría de la disonancia cognitiva, los estereotipos
negativos hacia algunos grupos influyen también en las expectativas que llevan
a la interacción con la persona del grupo estigmatizado, y puede hacer que este
se comporte de manera que la creencia inicial del perceptor resulte ratificada.
Es decir la propia persona del grupo estigmatizado interioriza el estereotipo
negativo existente hacia su propio grupo y su rendimiento es inferior en
aquellos aspectos relacionados con dicho estereotipo.
Las expectativas del
perceptor contribuyen a mantener el estigma relacionado con aspectos tales como
el grupo ético, sexo, entre otros. Cuando la persona estigmatizada percibe que
existe una incongruencia entre lo que piensan los demás acerca de cómo debería
comportarse y como este lo hace, la disonancia surge, por lo que la forma de
reducirla es cambiar su creencia y admitir, haciendo suyas, las características
que según los otros lo definen.
Desde una mirada de grupo, el prejuicio esta orientado
hacia un grupo externo a la persona que crea la actitud, esas actitudes de
prejuicio son compartidas por lo miembros de un grupo propio y, finalmente el
prejuicio refleja las relaciones intergrupales en un momento determinado, es
decir la fuerza de esta actitud va a depender del carácter de cercanía que se
tenga con el otro grupo. Los objetivos que ambos persigan y la percepción de
recursos compartidos para lograrlo. El prejuicio persiste cuando se da una
situación de conflicto entre dos grupos por lo que la valoración negativa del
otro surge para tener un sentimiento de superioridad y afirmar la personalidad
del propio grupo, es decir las actitudes en este caso buscan favorecer las
características del grupo, por lo que buscan la diferenciación entre grupos,
reafirmando así las características individuales o las características como
grupo.
Al
ser actitudes, el factor afectivo se encuentra también funcionando para que se
permita un cambio, los diferentes grupos generan emociones, se generan emociones
negativas hacia otro grupo y positivas hacia el propio grupo dependiendo de la
situación de comparación. En esta comparación se identifican ciertas emociones
a partir de las conexiones cognitivas existentes en el momento y son estas
cogniciones las que van a guiar la acción fisiológica de los miembros del
grupo.
Para
poder generar un cambio en la formación de prejuicios es necesario entonces poder abordar, no la
acción o la manifestación de hostilidad sino la forma en que las personas crean
estereotipos y como estas les adjuntan connotaciones negativas. A partir de estas connotaciones se genera una
emoción que le permita expresar lo que sienten en función de esa
categorización, por lo que el cambio debería generarse a nivel cognitivo y
afectivo para luego ver algún resultado en la manifestación de discriminación.
Uno
de los ejemplos más notables de prejuicios en Venezuela es el de la
discriminación por parte de las personas hacia la zona de procedencia en la
ciudad de Caracas, haciendo alusión a las clases sociales. La división por
parte de esta discriminación estaría determinada entre las personas que viven
en el lado oeste de la ciudad (clase baja o media baja) y las que viven en el
este de la ciudad. La diferenciación se hace a partir de infraestructuras,
comercios, imagen personal, nivel socioeconómico, incluso con la percepción de
que un lado de la ciudad es más seguro que otro. Esto mismo ocurre con las
personas que vienen del interior del país, frases como “Caracas es el centro y
lo demás es monte” afirma que la percepción de las personas sobre los que
vienen del interior del país es negativa.
El estigma social puede
considerarse como un efecto o una causa del prejuicio; el estigma social es una marca que indica
que la persona debe ser evita por formar parte de un grupo minoritario, la
estigmatización se produce cuando una persona posee de forma real o a los ojos
de los demás, algún atributo o característica que le proporciona una identidad
social negativa o devaluada en un determinado contexto. Afecta a un determinado
grupo de personas y es compartido, porque existen acuerdos entre los miembros
del grupo mayoritario a la hora de definir que atributos son rechazables.
Existen
varios tipos de estigma, los triviales, asignados a un miembro de otro grupo o
cultura; los basados en deformidades o los basados en las machas del carácter
como los alcohólicos, pero actualmente se determinan dos dimensiones de acuerdo
a la forma en que es tratada la persona estigmatizada como la experiencia
subjetiva que dicha persona experimenta.
Por ejemplo: La
homosexualidad, es un estigma social el que se tiene a los miembros que formar
parte de este grupo minoritario como consecuencia del prejuicio que se tienen
sobre las personas gay, acerca de su promiscuidad, inanidad, conducta moral cuestionable,
entre otras cosas. Se les evita o humilla por tener una orientación sexual
distinta a la establecida por el grupo nómico, así como la realización de tal
comportamiento en lo público, a pesar de que en Venezuela se busca con campañas
una conducta “moderna” dirigida hacia la aceptación de tal orientación, la
discriminación se hace evidente cuando se presentan casos de manifestaciones
por los derechos de este grupo minoritario.
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Cambio de actitudes en el prejuicio
Unknown
octubre 29, 2015
Unknown
octubre 29, 2015
A pesar de que en psicología el objeto de estudio
está asociado con fenómenos intangibles, debido a que se trabaja con procesos
psicológicos, es necesario algún tipo de medición, toda teoría debe ser capaz
de ser precisa y demostrar que sus postulados evalúan empírica y
sistemáticamente las hipótesis planteadas, por lo que se ve en la obligación de
estimar los errores aleatorios de las mediciones. La medición hace alusión a la
asignación de valores numéricos a objetos o eventos, de acuerdo con ciertas
reglas establecidas por el método científico, pero ésta regla no debe solo
aplicar para las ciencias puras, en psicología se trabaja con constructos,
estos constructos muestran la relación entre el nivel de abstracción de un
concepto y su componente empírico en el mundo real, por lo que es posible
asignarle números a esos componentes o indicadores de un constructo; esto es
posible debido a que toda variable que se intente medir por un instrumento
psicométrico se ubica en un continuo que va de mayor a menor, cuando se
mide esa variable en una persona se puede ubicar a esa persona en un lugar de
ese continuo y si esta variable es medida en una población mayor, tomara la
forma de una distribución normal; estos supuesto nos permiten entonces
comprender como un constructo puede ser medido. Desde la confiabilidad, se hace
relevante la medición en psicología, debido a que es necesario que un
instrumento psicométrico de pruebas de que puede arrojar medidas
repetibles o patrones de respuestas similares cuando se le aplique la prueba a
la misma persona bajo las mismas condiciones, n número de veces; la
confiablidad es indispensable porque hace referencia a la cantidad de varianza
verdadera que explica la puntuación total de una persona en una prueba, la
varianza verdadera se refiere al puntaje que obtiene la persona debido a su
propia habilidad, y como ya se conoce que los instrumentos miden con un grado
de error determinado es necesario saber cuál de estas dos varianzas nos
permiten explicar la puntuación total de una persona y demostrar que el
instrumento mide esa varianza verdadera y no error, que es confiable.
¿Porqué se mide en psicología?
Unknown
febrero 26, 2015
El
prejuicio hace referencia a una actitud hostil o desconfiada hacia una persona
que pertenece a un grupo y, cuya justificación por tal actitud es la
pertenencia a dicho grupo. Al ser el prejuicio una actitud, entonces se puede
afirmar que se puede realizar un cambio de actitudes, si vemos al prejuicio
como tal actitud de rechazo, el componente cognitivo de la actitud prejuiciosa
estaría constituido por los estereotipos, por todas aquellas creencias que se
tienen alrededor de la persona o el grupo objetivo; el rechazo al grupo sería
el componente afectivo de la actitud y la discriminación hacia esas personas
seria el componente conductual o lo que es lo mismo, la manifestación de la
actitud. Actualmente el prejuicio se aborda desde su modalidad implícita por lo
que podemos encontrar dos tipos de personas: aquellas que no quieren parecer
prejuiciosas a los ojos de los demás y aquellas con valores personales
contrarios al prejuicio, incluso en esta pequeña categorización de las personas
en base a como es abordado el prejuicio desde un factor psicosocial, se puede
observar el factor de cambio en las actitudes. Desde la parte cognitiva, que es
en lo único en lo que se puede hacer inferencias, una persona es objeto de
cambio de sus creencias para poder estar en consonancia con los valores
sociales considerados como aceptados. Los seres humanos tenemos la
particularidad de categorizar a las personas de acuerdo a características
“objetivas” con el fin adaptativo de facilitarnos la vida social pero esto en
sí, esto genera una forma de prejuicio, al categorizar juzgamos según
características que consideramos, desde connotaciones negativas, y asumimos que
todas las personas de esa categoría son iguales y tienen el mismo significado
para nosotros, esta formación de estereotipos generan en sí un cambio de
actitud. Estaremos orientados hacia la evitación, marginación o expresión de
desagrado/agrado a las personas que entren en estereotipo con connotaciones
negativas o positivas.
Volviendo a temas psicosociales: Sobre los prejuicios y el estigma social
Unknown
febrero 24, 2015
Unknown
febrero 24, 2015




